Archivo Mensual: marzo 2013

El testamento también digital

Preparar el indeseado momento de nuestro fallecimiento es uno de los aspectos que todos y todas, tarde o temprano, nos guste o no nos guste, nos hemos de empezar a plantear. Y sobre todo ello es así, si deseamos legar nuestros bienes a nuestros seres más queridos (si los tenemos) o bien a quien nosotros deseemos.

Del proceso de realizar un testamento, de su validez, de las consecuencias de no hacerlo y de muchas cosas más podríamos hablar largamente, pero hoy y aquí vamos a hablar de dejar bien ligado también el traspaso de nuestro legado digital, en la actualidad, en muchas ocasiones, tanto o más importante que nuestro legado material.

Y es que si bien hace tan sólo unos pocos años era impensable el realizarse este planteamiento, en la actualidad no resulta descabellado, ni fuera de lugar, dictar en nuestro testamento a quien, o quienes, vamos a legar nuestros bienes digitales.

Aquí no vamos a entrar en la controversia de que sucede con por ejemplo la música adquirida en una tienda de música online una vez fallecemos, pues son temas que ni jurisprudencialmente aún están claros del todo, además que se escapan del objeto de este texto, pero si que vamos a entrar en la necesidad de que todos nuestros archivos se leguen a alguien.

Así dictar quien tendrá acceso (y derechos) a nuestras cuentas, a nuestras fotografías, documentos y a todo lo demás que tengamos digitalmente es más que útil en el mundo actual. A su vez, tan indispensable como dictar a quien se legará este material y estos datos, es establecer las condiciones con las que se lega y que queremos que se haga con nuestro legado.

Del mismo modo, paralelamente, y más allá de nuestro fallecimiento, no estaría de más elaborar mientras aún somos jóvenes y estamos sanos, un documento que especifique quien tendrá poderes sobre ese legado digital, en el caso que nosotros no fallezcamos pero resultemos incapacitados para gestionarlo. aquí me resolvieron las dudas que tenía sobre la herencia.

Las normativas en edificios

Vivo en un edificio de más de 50 años, y claro, cada 5 años tenemos que pasar una inspección obligatoria a nuestro edificio, tanto de componentes externos como de integridad, para verificar que está todo correcto y que no supone un riesgo para nosotros o la gente que nos rodea.

Estas medidas, evidentemente son de obligado cumplimiento por el propietario o propietarios del edificio en cuestión, la ITE (Inspección técnica de edificios) entró en vigor el pasado año 2012, ya que según la Ley de Ordenación de la Edificación, que establece que los usuarios del edificio y propietarios tienen esa obligación de mantenerlo en condiciones.

Esta regulación depende de los Ayuntamientos, que son las que gestionan esta ley según la normativa inspeccion tecnica edificios. Estas inspecciones permiten a los dueños o usuarios del mismo conocer el estado real de cómo se encuentran los distintos elementos de la edificación, también nos recomiendan que actos hay que emprender sobre qué elementos para así poder evitar futuros problemas o daños causados por el paso del tiempo sobre estos componentes del edificio.

Muchas personas que viven en edificios a punto de entrar en esta normativa ya que están cercanos a los 50 años me preguntan qué cosas se inspeccionan, sobre todo para tenerlo en cuenta y que cuando se acerque la inspección no les pille por sorpresa y tengan que gastarse un dineral en algo que ahora mismo, con un simple mantenimiento puede solventarse de forma eficaz. Pues bien, en general se verifican las siguientes cosas (algunas de ellas podemos actuar en su mantenimiento al ser elementos visibles y fácilmente accesibles):

  • La instalación eléctrica central y general
  • Las tuberías de agua potable
  • Los canales de saneamiento
  • Las fachadas y cubiertas
  • La estructura general del edificio y su integridad estructural.

Una vez efectuada y pasada la inspección y si no hay que realizar modificaciones sobre la obra, el plazo hasta la siguiente inspección es de 5 años.